Crear un patrimonio a veces parece asunto sólo de personas con grandes fortunas, pero en realidad es más sencillo de lo que pensamos.

Muchas personas piensan que la formación del patrimonio es un gran misterio, un secreto que sólo los ricos conocen y que guardan celosamente generación tras generación. Nada más alejado de la realidad. Por el contrario, formarlo no es más que un ejercicio constante, más sencillo incluso que tratar de llenar un crucigrama, y  quizás comparable al armado de un rompecabezas.

De hecho, estamos convencidos de que crear un patrimonio sólido es algo poco complejo, pero que tendemos a revolver demasiado.  No hace falta más que la unión de varias piezas, y un poco de sentido común, para lograrlo. También requiere de cierta información, disciplina y, desde luego, mucha paciencia.

En Castillo y Asociados te apoyamos y enseñamos desde joven los beneficios de pensar en el mañana, para que tu ahorro de mediano y largo plazo te sirva para crear un patrimonio.

A continuación citamos algunas de las piezas (a nuestro juicio) que necesitaremos unir para conseguirlo. Si bien no son las únicas, son el tablero en donde podrán entrar todas las demás:

1. Siempre debemos gastar menos de lo que ganamos. Aunque esto parece trillado, es la única forma de ir formando un patrimonio a través del tiempo, y parece el consejo más simple, pero también es el más importante que se puede ofrecer.

Pensemos un momento: ¿Cómo podríamos lograrlo si permanentemente tendemos a gastar más de lo que tenemos? (comúnmente, a través del mal uso de instrumentos como tarjetas de crédito). Para nuestras metas patrimoniales de largo plazo aconsejamos ahorrar por lo menos 10% ó 15% de nuestro ingreso.

2. Un presupuesto es la mejor herramienta financiera que tenemos, y por eso debemos valorarlo. Nos permite saber en qué destinamos nuestro dinero y así descubrir cuál es nuestro patrón de gastos. Además, con esto podemos saber en donde tenemos alguna fuga de capital, y tomar cartas en el asunto. En pocas palabras, este documento nos puede ayudar a dirigir nuestro dinero hacia las cosas que más nos importan en la vida.

3. La forma en la que gastamos debe estar enraizada en nuestros valores más profundos. No en las fórmulas comunes, ni en lo que nos dicen los expertos. Nuestra esencia sirve para poner en perspectiva nuestra vida, y nos ayuda a encontrar las metas financieras en las cuáles realmente nos queremos enfocar.

4. El ahorro sirve para cumplir metas que deben estar alineadas con nuestros valores. Es decir, si para nosotros es importante la seguridad de nuestra familia, entonces debemos buscar  ofrecerla, por ejemplo, a través de un fondo para emergencias que nos brinda protección frente a imprevistos, o con un plan de ahorro para garantizar a nuestros hijos una educación superior de calidad.

5. No olvidar ni posponer nunca nuestras metas de largo plazo, como el retiro, para el cual tenemos que contribuir con ahorro propio, ya que los sistemas de seguridad social no nos garantizaran vivir con el mismo nivel de vida al que estamos acostumbrados. Dejarlo para después implica que el monto que tendremos que ahorrar para alcanzar metas similares será mucho mayor y más difícil de cumplir.

6. La mejor forma de ahorrar es pagarnos primero nosotros mismos. Esto significa determinar que monto mensual debemos y podemos ahorrar para cada una de nuestras metas, dando prioridad a las de largo plazo. Y contemplar este monto en nuestro presupuesto como un gasto: el más importante que tenemos que hacer y el primero tan pronto como recibimos nuestros ingresos. Si solamente ahorramos lo que nos sobre, estamos destinados a fracasar. Empezar en donde se pueda, con lo que se pueda; empezar en donde se está, nunca esperar una situación perfecta para empezar.

7. Nuestro presupuesto debe considerar aquellos gastos que son irregulares, pero que podemos prever. Claros ejemplos serían los pagos de predial y tenencia, las inscripciones escolares, las vacaciones familiares, entre otros,  gastos que debemos  programar y para los cuáles tenemos que destinar una cantidad mensual para estar preparados en el momento en que ocurran. De esta manera, nunca nos tomarán por sorpresa ni causarán un desequilibrio financiero.

8. Obtener la mayor educación posible, tanto formal como autodidacta. La gente que está más preparada tiene acceso a mejores oportunidades, no solamente de empleo sino en la vida. Es importante enfatizar que no solo es importante la educación que se obtiene en las instituciones educativas, sino también la que conseguimos a través de nuestros propios medios, por ejemplo, la educación financiera que nos puede brindar un buen libro o revista. Dejarse asesorar por personas profesionales y honestas es un buen recurso.

9. Aprender a negociar nuestros honorarios o salario. Los estudios afirman que la gente que no sabe hacerlo eficientemente y en el momento correcto, suele perder a largo plazo una importante cantidad de dinero.

10. Nunca utilizar las tarjetas de crédito para financiamientos a mediano o largo plazo. Los plásticos son la forma más cara que existe de crédito. La forma correcta de utilizarlos es pagar completamente nuestro saldo al corte de cada mes. De esta manera podremos obtener además de un financiamiento gratuito (por los días que transcurren entre la fecha de compra y la de pago), acceso a todos los demás beneficios que nos ofrecen, como programas de recompensas, seguros, etcétera.

11. Conocer y utilizar los servicios con valor agregado que nos ofrecen nuestras tarjetas de crédito o demás instrumentos financieros. Por ejemplo, muchos no conocen los seguros que ofrecen sus tarjetas, algunos muy valiosos, como el de compra protegida que, como su nombre indica, nos cubre si nos roban o si se daña un bien que adquirimos, durante los primeros 60 o 90 días. O bien el de garantía extendida que nos otorga protección más allá de la garantía original del fabricante, entre otros.

12. Debemos empezar a ahorrar e invertir desde el momento en que obtenemos nuestro primer ingreso. Muchos jóvenes no piensan en ahorrar e invertir y la mayoría incluso se endeuda y desde esa edad comienzan con una fila de malas decisiones financieras que arrastran toda su vida. Debemos abrir una cuenta de cheques y una de inversión desde que obtenemos nuestro primer ingreso; de esta forma nos acostumbraremos a tener una vida financiera sana. Las compañías aseguradoras son una buena alternativa para cuentas de inversión.

13. Las “baratas” pueden dar un fuerte golpe a nuestro presupuesto y a la consecución de nuestras metas. Mucha gente gasta más en estos eventos de lo que en realidad planeó. Recordemos que comprar tres pares de zapatos que no necesitábamos o que no habíamos presupuestado, con un costo de $2 mil pesos cada uno, pero que tienen un 50 % de descuento, no significa que ahorramos $3 mil pesos en ellos. Significa que gastamos $6 mil pesos.

Antes de comprar debemos preguntarnos ¿Lo quiero? ¿Lo necesito?  ¿Me hace falta? Ser honestos al contestarnos y reflexionar en el bien o servicio por adquirir y actuar en consecuencia.

14. Antes de hacer una compra mayor, debemos pensarlo dos veces. Durante este tiempo, podemos reflexionarlo, platicarlo con la familia y con nuestro presupuesto para ver si encaja. Además, si decidimos seguir adelante, es importante acudir a otras tiendas para ver si ese mismo bien tiene un precio más económico, o se encuentra rebajado. De esta forma podremos garantizar que estamos comprando algo que si necesitamos y a un precio adecuado.

15. Nuestro fondo de emergencias debe ser equivalente a tres o seis meses de nuestro gasto familiar corriente. Si uno trabaja por su cuenta, el fondo debe ser de 12 o 18 meses. Tengamos en cuenta que en estos tiempos es relativamente fácil perder un empleo y difícil de encontrar otro que nos pague lo mismo que ganábamos, particularmente a niveles gerenciales o directivos.

16. Los gastos irregulares pero predecibles no son emergencias. Por lo tanto, no podemos distraer recursos de nuestro fondo para sufragar estos gastos, ya que corremos el riesgo de que ante una verdadera contingencia, nuestro fondo no nos sea suficiente. Por el contrario, estos gastos deben ser considerados en nuestro presupuesto familiar.

17. Protejamos nuestro patrimonio y el de nuestra familia a través de seguros que se adapten a nuestras necesidades y a los riesgos específicos a los que estamos expuestos. Si tenemos dependientes económicos, un seguro de vida es esencial: nos permite dejarles recursos para continuar con su vida, en caso de que lleguemos a faltar. En caso de generar recursos por cuenta propia, una protección en caso de incapacidad por accidente o enfermedad nos resultaría auxiliar en caso de contingencia. Si tenemos casa propia, debemos asegurarla. Además, las pólizas para el hogar pueden ser más baratas que las de nuestro auto y nos permite proteger nuestros  bienes en casos de incendios o catástrofes naturales. También hay otros que dependiendo de nuestro estilo de vida pueden ser muy necesarios, como el seguro de gastos médicos mayores.

18. Hacer nuestro testamento, tal y cómo les aconsejamos hace unos días en el artículo “Ventajas de hacer testamento”, es un acto de amor que garantiza que si fallecemos nuestros bienes serán entregados conforme a nuestros deseos, y además evita en nuestra familia disputas y largos problemas legales.

En Castillo y Asociados contamos con diversos seguros que te ayudarán a ahorrar para crear un patrimonio. Si deseas más información puedes contactar con un Asesor al (01) 55 3536 3718, o enviar un correo electrónico a atencionaclientes@castilloyasociados.mx.

Fuente: Castillo y Asociados

18 piezas para crear un patrimonio

Bernabé Castillo Tenorio


Mi carrera inició en Seguros Monterrey, en el año de 1975. Junto con mi esposa Elisa Ayala, formamos la firma de asesoría financiera Castillo y Asociados (seguros, fianzas e inversiones) con más de 40 años de experiencia en el mercado mexicano.


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